martes, 15 de septiembre de 2009

LA FAMILIA MICHELSON. Poway, San Diego


Desayuno con los tíos de Anna, Don y Barbara en Poway


11-09-2009. POWAY, San Diego, California.

El viernes, en el momento en el que escribo, nos hemos despertado a las 7,30 de la mañana. Hemos desayunado (té, zumo de naranja, y una galleta de chocolate), o lo que es lo mismo, un “mid-morning snack”, y estamos preparándonos para salir por los alrededores de Poway, antes de visitar a los abuelos de Anna.

Don y Barbara no madrugaron mucho aquel el 11 de septiembre, fatídico en 2001 y que en muchos aspectos cambiaron las relaciones internacionales. Aquí, nada extraño noté aquél día de triste efemérides.

Salimos a desayunar o almorzar (me lío con los horarios aquí), no recuerdo, aunque parece que fue almuerzo (lunch), cuando yo pensé que era un desayuno copioso. Una ensalada de pollo, fue pués, mi almuerzo, en un restaurante de Poway.

Los abuelos Michelson

Al rato fuimos a visitar a los abuelos de Anna, Ralph y Micki Maj, el primero con ochenta y pico años, y la segunda con 86. Su casa se encuentra en una ladera, vigilada a la entrada por una enorme bandera de los EE.UU. Que sobrevuela un porche donde se encuentran tres coches de los años 60 y una caravana que hace las veces de cocina, a falta de tiempos mejores. La casa es de una sola planta, con varias habitaciones donde el tiempo parece que no ha pasado, si no fuese porque ya tienen biznietos los abuelos. Retratos y fotografías de toda la familia salpican unas paredes débiles, orgullo de la arquitectura de clase media en los años 60, junto a un rosario de imágenes religiosas donde Jesús era el protagonista, junto a una gran Biblia que custodiaba la entrada de la vivienda. Detrás, un jardín, con piscina, pues las tardes de verano aquí son tórridas, calurosas, de clima mediterráneo. Dos pinos y algún que otro árbol son lo que quedan de lo que en su día sería una bosque de coníferas.


La abuela y yo

Su abuela nos recibió sin sorprenderse, como si nos estuviera esperando, y su abuelo, tras un fuerte apretón de manos, siguió contando pastillas de esas, que con la edad, tienen sus propios horarios.

Barbara insistió en enseñarnos el repertorio familiar apuntillado en las paredes. Cinco hijos daban para mucho, y según afirmaba la abuela, creía tener 27 descendientes, entre nietos y biznietos, aunque era imposible acordarse de todos los nombres. Anna parecía especial para ella. De hecho, muchos veranos los pasó allí, y fue en San Diego, donde cursó también estudios.


Vista de la casa de los Michelson

Micki es una Señora mayor con mayúscula, de origen sueco, y con unos ojillos azules, que en otro tiempo fueron hermosos. Su abundante pelo albino, es el recuerdo de un maizal de antaño, pero no por ello con menos carácter. Es de talla alta, erguida, que solo se quiebra para enderezar una pierna que tiene lastimada por un accidente doméstico. Parlotea y bromea con frecuencia, pese a estar Dios siempre presente en sus conversaciones. No hicimos “malas migas”, salvo cuando hablábamos en español, y ella se “enfadaba” de no entendernos.


Anna y su abuela

Ralph, Ralphi, para la abuela, es un hombre robusto, alto, no muy expresivo, con una poblada cabellera, donde todo se encuentra ordenado, unas cejas pobladas de pelo negro y unos ojos vivos escondidos detrás de unas gruesas gafas que cubren gran parte de los pómulos. Se mueve con ligereza entre los recuerdos de la casa. Cuando levanta los brazos, parecen dos mazas que te fuesen a golpear. Manos y brazos fuertes, que en otro tiempo sirvieron en el ejército y que ahora cuentan pastillitas en la cocina.


El coche la abuela Michelson

En eso, que llegó Gary, el segundo de los hijos, que según Anna, se parece más bien a un mejicano, en vez de un descendiente sueco. Parlanchín y bromista, repetía constantemente varios “palabros” en español, donde no faltaba el “andele, andele, ...”. Tipo simpático éste.

Tras haber estado un buen rato en casa de los abuelos, salimos de compras, no sin antes haber quedado para ir a cenar por la noche, todos juntos, a un restaurante mexicano.

Ya en el restaurante mexicano, abuelos incluidos, no pude resistir la tentación de pedirme un burrito de carne asada en su salsa. Dos XX, como refrigerio, saciaron mi sed.

Cenando en el mexicano

Así pasamos nuestro día en Poway, después de que los mexicanos que regentaban el lugar, con curiosidad manifiesta, me preguntasen por mis orígenes, al no haber conocido nunca a un español por esas latitudes, pese a que fuimos los primeros entre los blancos, allá por el siglo XVI, que pisaron estos lugares.


Los abuelos Michelson y su "chile relleno"


A las 21,00 horas dormíamos plácidamente.


Mi "burrito" y "Dos XX"

LLEGADA A CALIFORNIA (USA)


Vista de Boston a la llegada a su aeropuerto

SEVILLA (ESPAÑA)- SAN DIEGO (USA).


10-09-2009.


Un nuevo viaje ha comenzado a las “américas”, al crisol de las culturas, donde los contrastes, como siempre, son la tónica dominante.


Pues eso, que volvemos a los EE.UU. Esta vez nuestro destino ha sido San Diego, al sur de California. Un total de 20 horas de viaje desde Sevilla a la perla sur de los EE.UU. Ese día nos despertamos a las 7,30 horas, para estar listos a las 8,30 e ir al aeropuerto. Un amigo nuestro, Mauri, y sin que sirva de precedente, llegó puntual para llevarnos a San Pablo. Allí cogimos nuestro primer vuelo a Madrid. De allí, tras una breve pausa, volamos a Boston, en el norte del país. Tras los preliminares, paso de aduana, y rutinarios controles de seguridad, esta vez con mucha cartelería sobre la gripe A, cogimos un nuevo vuelo. El anterior lo hicimos con Iberia, en un viaje cómodo que duró más de 7 horas, aunque la comida deja mucho que desear, pese a poder habernos tomado una cervecita fresca.


El siguiente trayecto, de más de 6 horas de duración, fue Boston-San Diego, cruzando diagonalmente el país de norte a sur. El vuelo fue incómodo, en una compañía americana. Los asientos ajustados, igual que el espacio. Dolores de piernas, hinchazón de tobillos, y algún que otro dolor en el cuello. Aunque lo peor fue el frío, aunque no me extraña, pues el el exterior estábamos a varios grados bajo cero. Nada nos dieron de comer, y nada pedimos, pues los precios de estos artículos son para tirarse de los pelos. Un “bocadillo” comprado en Boston fue nuestro alimento, junto algún refresco ofrecido en el vuelo.


Llegada a San Diego, California

La llegada a San Diego fue de noche, con espectaculares vistas de la ciudad iluminada desde el aire. Al fondo Tijuana (Mexico), a menos de 10 millas. Aquí nos recogio Don y Barbara, tíos de Anna, después de degustar un cigarrillo profundamente. De aquí a un centro comercial, con el aire acondicionado demasiado fuerte, para comprar algunas cosillas, y de allí a Poway, algo más al norte de San Diego, donde residen los tíos de Anna.


Anna a su llegada a San Diego

Tras breve visita de la casa, en una urbanización de los años 60, una cervecita bien fresquita fabricada en San Diego, fuimos a la cama, aunque yo no tenía demasiado sueño, pues para mí eran las 7,30 de la mañana hora española, momentos en los que yo ya llevo treinta minutos para ir al trabajo. Y es que aquí, hay 9 horas de diferencia con respecto a nuestro horario.

Mi primera cervecita en California, hecha allí


miércoles, 29 de abril de 2009

Llegada a Nueva York

VIAJE SEVILLA/BARCELONA/PHILADELPHIA/NEW YORK (USA)



Vista de Nueva York poco antes de aterrizar

El 27 de abril nos levantamos Anna y Yo a las 6:45 de la mañana. El objetivo de este madrugón: New York. Sí, a esa hora nos levantamos para coger nuestro primer medio de transporte, un bus en Sevilla que nos llevaría a otro, que a su vez nos trasladaría al aeropuerto de la capital hispalense. A las 9:25 salía nuestro vuelo para Barcelona. Sería nuestra primera escala. De allí a Philadelphia después de haber pasado los correspondientes trámites aduaneros y las siempre impresionantes preguntas (la mayoría sin sentido para nosotros) de la compañía US Airways.

El viaje no se me hizo tan pesado como la última vez. Dormí por lo menos cuatro de las ocho horas que duró. Comimos bien, pero sin cerveza, que costaba cinco dólares. Llegamos al aeropuerto de Philadelphia, y apenas sentíamos las piernas. Un calor sofocante lo invadía todo en el exterior, y ahora me tocaba pasar por uno de los sitios que más temía: la aduana.

Esta vez no tuve que hacer cola durante dos horas como la anterior. A los pocos minutos estaba frente a un oficial de aduanas que me preguntó: "¿Hablas inglés?". Evidentemente contesté que "no". Él tampoco sabía español. Entre una mezcla de inglés y de español entablamos conversación y fui contestando sus pregunta hasta que por fin logré el visado. Luego nos dimos cuenta que al estar casado con una estadounidense, yo podría haber pasado por la parte americana y hubiese sido mi mujer quien contestase las preguntas. En fin, de todas formas el trato fue respetuoso y afable.

Volvimos a "facturar" nuestro equipaje y a pasar por las medidas de seguridad rutinarias en casi todos los aeropuertos del mundo (calzado, objetos metálicos, electrónica, líquidos, ...). En el control, Anna consiguió que me dejasen fumar un cigarrillo y salir al exterior. La calor era increíble, aquello parecía Sevilla en el mes de agosto. Luego volví al redil, y por fin pudimos tomar nuestra primera cerveza en USA a cinco $ la tirada. Mereció la pena.


Finalmente salimos para Nueva York en un vuelo que pensamos que duraría una hora y media, y que al final fueron unos 25 minutos.



Ya en New York cogimos un taxi (20$) dirección a la casa de unos amigos de Anna. Antes cambiamos los pocos euros que llevábamos por dólares americanos. Ya os contaré los problemas con las tarjetas de crédito más tarde.

llegada a New York
El día, como no podía ser de otra manera, terminó con una cena en un mexicano, en algún lugar de Brooklyn, donde los polacos, desde los años 70, son los mayoritarios a este lado de Manhattan.

Dormir fue lo siguiente.



miércoles, 22 de abril de 2009

Porcunero en New York



VIAJE A NUEVA YORK


Bueno, ya hace cerca de dos años que no visitamos Anna y yo EE.UU. Aunque parezca mentira para aquellos que me conocen, lo cierto es que hasta lo echo de menos.
Ahora toca Nueva York, metrópolis diversa, cosmopolita y con cerca de 9 millones de habitantes. En fin, que volvemos a los USA.
Aunque el viaje tiene unas pocas de horas, (no es un vuelo directo) parece muy divertido. Salimos de Sevilla el lunes 27 de abril a las 9:25. De ahí a Barcelona, para pasar ya, directamente, a territorio "comanche" con escala en PHILADELPHIA (que no me trae precisamente buenos recuerdos de mi visita anterior vs aduana); para finalmente llegar a New York.La llegada a Sevilla está prevista para el lunes 4 de mayo sobre las 12:30 aproximadamente.
Como siempre, os mantedré informado de mis aventuras y desventuras por tierras "indominicatas". Un abrazo, ...






Vista de New York 

viernes, 14 de septiembre de 2007

Desde Seattle


Restaurante "Pambiche". Portland.

Bueno, esto parece que se acaba. Anoche finalizamos nuestra estancia en Portland cenando en un restaurante cubano. Aunque no tenían cerveza cubana -gracias, según nos indicaron, al embargo estadounisense- comimos bastante bien.

Hoy hemos salido de Portland hacia Seattle en tren. Cuatro horas de paseo. Hemos estado cenando por algunos garitos de la ciudad. A las dos de la mañana han cerrado todo, el alcohol está prohibido en el Estado a partir de esa hora. Íbamos a coger un bus hacia al areopuerto, pero nos han aconsejado coger un taxi, pues a estas horas por Seattle es "muy peligroso" andar con maletas. Eso hemos hecho. Un taxista somalí por 20 $ nos ha llevado a uno de esos restaurante cerca del areopuerto que están abiertos las 24 horas del día. Aquí nos encontramos, siendo las 4,00 de la madruga, cuando en España son las 1,00 de la tarde. Anna duerme.


En el tren hacia Seattle

A las 6,00 de la mañana facturamos las maletas, y a las 8, 30 salimos para New York. Allí pasaremos unas horas antes de viajar dirección Madrid. Allí llegaremos sobre las 10,10 hora española del sábado. Si todo va bien cogeremos un bus a las 14,00 horas dirección Andújar, para llegar allí sobre las 18,oo de la tarde. De allí hacia Porcuna, y al día siguiente para Sevilla. !Ole!. Vaya paliza de viaje.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Fiesta de despedida en Portland


Gracias por la dedicatoria y la fiesta. ! Suerte Alli al sur de África!

Casi todo el grupo

El lunes por la tarde dejamos nuestra "base de operaciones" en Neskowin, para dormir en Otis y marchar hacia Portland el martes. ! Sí, se nos acaban las vacaciones!.

En Portland paramos en casa de Amanda y Jason. Allí "celebramos" nuestra despedida de EE.UU. Fue una noche estupensa donde todo acompañaba. Vinieron los amigos de Anna y demás. Comimos a la barbacoa productos de los que a mí me gusta llamarle alternativos -orgánicos-. Buena comida, buenos amigos, buenos cócteles, ... !Sí fue una velada que nunca olvidaré!.

La gente se volcó con nosotros. Muchos hablan español y otros lo "chapurreaban". Conocí muchas cosas de este enorme país en esta fiesta. Gracias a todos por su amabilidad y cortesía. Nos vemos pronto.




Degustando



! Salud !




Jason y Amanda en la barbacoa



Anna, Amanda y Alli



Preparando las brochetas de verduras. ! Muy ricas!


Dan y Anna en el interior de la casa


Nina y Anna en uno de los momentos de la tertulia


Degustando las prebendas en el jardín

El jueves salimos hacia Seattle. Allí cogeremos un avión hacia New York a las 8,30 de la mañana. De New York salimos para Madrid, llegando allí sobre la 10,00 de la mañana del sábado. Pero eso ya lo contaremos.

Bueno ... parece que se acaba. Me gustaría hablar de muchas cosas, entre ellas la ciudad de Portland, a la que espero dedicarle un tiempo especial. ....

lunes, 10 de septiembre de 2007

La Casa de los Michelson


La familia Michelson y yo.




Vista general de la casa de los Michelson. Otis.


La casa de los Michelson se encuentra en Otis, en el condado de Lincoln City, en la Costa de Oregon (USA), muy cerca de “Salmon River”. La parcela de los Michelson ocupa unos 2 acres, cuyos límites son el propio río, un bosque de pinos y abetos, y otros vecinos.


Vista parcial de la casa

Vista del garaje
A lo largo de la carretera se disponen las casas, que para nada están equidistantes, pues las distancias de unas a otras varían, aunque todas pretenden situarse a lo largo de la carretera o en parajes naturales de incalculable valor ecológico.


Vista del cobertizo


En la parcela de los Michelson podemos encontrar los siguientes edificios: la casa principal, que como casi todo aquí está construida de madera. Tiene dos plantas –ha sufrido varias reformas desde su origen-, la primera dedicada a cocina, baño, salón y otros menesteres domésticos; la segunda cuenta con 4 habitaciones bastante amplias, y dos baños. Toda la casa está rodeada de porche y en uno de los lados se sitúa el “yacuzzi”.


Anna y su hermana Emily entre caballos

Al lado existe un almacén-cochera, que hace también la función de oficina, pues allí tiene Stan y Kristy, el padre y la madrasta de Anna, todas sus herramientas y materiales para su negocio, es decir la rehabilitación y las reformas de casas de madera. Encima del garaje hay otra casa bastante amplia con porche al exterior. En ella pasamos nosotros varios días de nuestra estancia allí.


Anna en el garaje.
La parcela cuenta también con un cobertizo para su caballo, y otras dependencias menores. También hay un pequeño huerto que aprovisiona de productos frescos a la casa y una una amplia superficie para pasto del caballo, los cuatro gatos que viven allí, así como dos perros enormes.


Interior de la cocina de los Michelson

La tranquilidad, el sosiego, la paz, la comunión con la naturaleza y ese cierto aire de aislamiento y distancia con el mundo, son la tónica dominante en la casa de los Michelson.


Su barco

Allí pasamos parte de nuestras vacaciones, realizando distintas actividades, pero descansando sobre todo lo demás. Allí conocí a gran parte de la familia –hermanas, sobrinos, padres, cuñados, …-. Fueron varias veces las que coincidimos toda la familia o casi toda para comer al aire libre (las famosas barbacoas Michelson). Copiosas, muy copiosas son las comidas por estos lares.


Almorzando una gran chuletada

También cuentan los Michelson con una casa en la playa –aunque es de un amigo- en la localidad cercana de Neskowin. También es enorme y el Océano Pacífico está tan cerca que de noche sus olas parecen entrar en la casa. Tiene dos partes, una más antigua y otra más moderna con todas las necesidades básicas de vivienda cubiertas. Allí estuvimos nosotros por unos días también haciendo todo tipo de actividades desde aquí: senderismo, paseos por la playa, visitas a sitios cercanos, fuegos en la playa, comidas, barbacoas, algún deporte que otro, …


Casa de la playa en Neskowin

Un sitio verdaderamente encantador, rodeado de bosque por todos lados. De hecho es un lugar dedicado exclusivamente para las vacaciones de la gente de ciudad. El mar, la montaña, los deportes acuáticos, la pesca, los paseos en caballo por la playa, las cometas, el golf, … son algunas de las prácticas deportivas de esta zona. El único problema parecen ser los "tsunami", que proliferan por estas zonas, aunque las medidas de seguridad -evacuaciones, alarmas, ...- parecen ser buenas.


Jugando en la playa




Barbacoa en la casa de la playa

Vista de la playa desde la casa


Anna echando la siesta

Bueno, sólo puedo decir que los días que pasé con la familia Michelson fueron inolvidables y a ellos les debo mi gratitud por todo lo que hicieron por mí durante estos días en USA. Un especial abrazo quisiera mandarle a la madre biológica de Anna, Pamela, que se encuentra en Poulsbo (Washington).


Anna y su madre Pamela en Poulsbo

Gracias a todos por su paciencia y su hospitalidad conmigo.

INDIOS Y VAQUEROS: EL EXTERMINIO DE LOS PRIMEROS


Tribu india en Seattle. 1916


NOTA: Tengo que decir que los comentarios que voy a realizar a continuación son “subjetivos” y no están fundamentados sobre una gran base documental. Lo que voy a escribir está basado en los distintos retazos de historia que he ido recopilando a lo largo de mi viaje en museos, libros en inglés e incluso en páginas web sobre Oregon. Ni que decir tiene que no existe una verdadera historia en español sobre éste u otros temas históricos sobre Oregon – por lo menos la desconozco- . Disculpen me atrevimiento al escribir estas notas, y no duden en corregirme.

Aproximadamente 80 tribus indias habitaron Oregon antes de la llegada de los europeos y los primeros pioneros.

Aunque había habido tímidas incursiones en el territorio oregonense por parte de españoles, ingleses, rusos, y franceses anteriores al siglo XIX, no será hasta la expedición de Lewis y Clark (1804-07), promovida por el gobierno de EE.UU. cuando verdaderamente se abra “el tarro de las esencias” hacia la colonización del oeste. La exploración del río Colombia por Lewis y Clark, y el establecimiento de ciertos fuertes militares y civiles favorecieron en primer lugar el establecimiento de pequeñas comunidades de emigrantes europeos o estadounidenses estimulados por la aventura, búsqueda de oro, pieles, …Estas pequeñas incursiones motivaron al gobierno estadounidense a plantearse una verdadera política de colonización del territorio, teniendo en cuenta que gobiernos como España, Reunido Unido o Rusia estaban intentando incorporar Oregon a sus respectivos reinos.

Monumento a un jefe indio en Seattle

Y así fue como entre 1840 y 1850, más de 53.000 personas viajaron a esta tierra para su conquista y colonización. Al igual que ya ocurriese en su día con la colonización de España de Latinoamérica, enfermedades como la gripe, la viruela u otras contagiosas diezmaron las tribus allí existentes. A ello hay que unirle la usurpación de los territorios indios por los europeos, el éxodo forzado de forma violenta o las distintas guerras emprendidas con el fin de desplazarlos hacia otros lugares.

La “Ley de donación de tierras”, establecida por el gobierno con el fin de facilitar la conquista del oeste (recreada como todos sabemos en las películas americanas del oeste) estableció 320 acres a los pioneros masculinos blancos y solteros; y 640 acres a los casados. De esta forma se motivó la emigración (¿dónde he visto yo esto antes?) y la llegada masiva de europeos a la zona, evitando así las aspiraciones de ingleses, españoles y rusos sobre el territorio.


Bahía de Silezt, donde en origen estuvo esta tribu

Oregon fue admitido como Estado de la Unión en 1859. A partir de aquí se irán formando las principales ciudades de Oregon gracias a las conexiones de ferrocarril. Tanto Portland, como el valle de Willamette conocerán en estos años una expansión económica sin precedentes, motivados por la aparición del oro y la floreciente industria de la madera y la agricultura; frente a la costa, cuyo desarrollo es más temprano.

Pero retomemos de nuevo el devenir histórico de los nativos de estas tierras. Desde 1855 a 1865 las tribus indias fueron concentradas en reservas a la fuerza por el ejército de USA, después de mantener distintas guerras. Fueron obligados a cultivar la tierra, cuando eran pueblos nómadas o seminómadas. Miles de ellos murieron por malnutrición, disentería, desarraigo del hogar y de la familia. El agente “Metcalfe”, nos dice en estos días en relación a los indios que “la mayoría de los más sensibles han muerto de la depresión del espíritu”.


Reservas indias en la actualidad

A partir de aquí comienza la historia amarga de los indios en las reservas para ellos construidas. Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los años 70 del siglo XX se fueron configurando las reservas indias en el estado de Oregon. Ni que decir tiene que cada vez se han ido reduciendo más, al margen de las deportaciones practicadas, y el desarraigo de lugar de origen.

En la Costa Oeste de Oregon existen en la actualidad las siguientes “Reservas Indias”:

  • “Confederated Tribes of the Grand Ronde Comunity of Oregon, compuesta por las siguientes tribus: Shasta, Kalapuya, Rogue (Takelma), Mollalla, Umpqua, Chinook y Clackamas”.
  • “Confederated Tribes of the Siletz Indian Reservation, compuesta de las siguientes tribus: Taltushtuntude, Chasta, Costa, Chetco, Coquille, Tututni, Dakubetede y otras tribus menores como los Talkema y los Shasta.
  • Confederated Tribes of the Coos, Lower Umpqua y Siuslaw Indian of Oregon, compuesta de: Coos, Lower, Umpqua (Kuitsh) y Siuslaw.
  • Coquille Indian Tribe, compuesta por los Coquille.
  • Cow Creek Band of the Umpqua tribe of Indians, compuesta por los Umpqua.

En el interior de la región se encuentran las siguientes reservas:

  • Confederated Tribes of the Warm Springs Indians Reservation of Oregon, la más grande del Estado.
  • The Klamath tribes of Oregon.
  • Confederated Tribes of the Umatilla Indian Reservatio.
  • Burus Paiute Tribe.
  • Fort McDermit Paiute Indians.

A partir de aquí comienza toda una historia de reivindicaciones por parte de estos indios para conseguir los mismos derechos civiles que el resto de los estadounidenses. No será hasta 1984 cuando los indios consigan la “plena igualdad” como ciudadanos de los EE.UU.

Cabaña indígena en la actualidad en Otis (Oregon, USA)

Desde este año de 1984 las reservas indígenas vienen funcionando como verdaderos entes autónomos, con “legislación” propia y algunas prebendas con las que no cuenta el resto del Estado. Por comentar una de sus particularidades diremos que gracias a esa “autonomía” dentro del Estado – lo hemos visto también en Washington- los casinos de juego están prohibidos en el Estado, teniendo el monopolio de los mismos estas reservas indígenas o confederaciones indias. En ellas se permite casi todo lo que está prohibido en EE.UU. Son auténticos centros del vicio, de hacer dinero. Estos casino suelen llevar adjuntos hoteles, campos del golf, gasolineras, restaurantes, … Funcionan como auténticas comunas capitalistas fuera del propio sistema. Según dicen ellos, el dinero que sacan va a parar para los pueblos indios, su educación y todo esto. Yo no lo veo tan claro, aunque necesitaría más información para contrastarlo. Algunos dicen que es la venganza de los indios sobre el hombre blanco, pues los casinos, el juego, suele llevar aparejado bastantes tipos de trastornos. Lo increíble es que a la hora que pases por uno de estos “mounstruos” siempre está lleno de gente. En fin.


Casino "Chinook". Licoln City.