Ruta: Porcuna, Andújar, Madrid - Spain-; Philadelphia, Seattle, Poulsbo -USA-.
Sobre las 1,00 de la madrugada del día 16 de agosto salimos de Porcuna -Jaén- hacia Andújar . Allí cogimos el bus hacia Madrid a las 2,00 de la madrugada. Llegamos sobre las 6,00. De allí cogimos un taxi - !!! a 30 euros la tirada!!! - hasta el areopuerto de Barajas.
Cansados, y con 30 euros menos, estuvimos esperando Anna y yo hasta que abrieron sobre las 10,00 para facturar nuestras maletas. Sorprendidos, y muy cansados, observamos boquiabiertos las medidas de seguridad que la compañía del vuelo -US.Airways- colocaban a la entrada de los mostradores de facturación. Uno por uno fuimos pasando entregando nuestro pasaporte que era analizado por un ordenador de última tecnología. Luego nos preguntanban cuestiones sobre las maletas, si llevámos algo parecido a armas, el motivo de la visita, ... Por fín pasamos y pudimos facturar las maletas.
En el aereopuerto de Barajas (Madrid)Otra larga espera. Entramos por la aduana española sin demasiadas dificultades salvo para pasar por los escaner correspondientes y colocando nuestras pertenencias del bolso de mano en bandejas. Tras pasear por la zona internacional, sobre las 12 empezaron a llamarnos para entrar en la terminal y en nuestro avión. De nuevo la seguridad del vuelo empezó a pedirnos el pasaporte, hacernos preguntas y revisar continuamente nuestro billetes.
Por fin podimos embarcar y sentarnos tranquilamente después de tantas horas de pie y sin apenas haber podido echar un mal cigarrillo. “Vaya mono pasé”.
Sobre las 13,00 horas, con un poco de retraso, salimos dirección Philadelphia -USA-, llegando sobre la 20,30 hora española. El avión era cómodo, grande y la comida no estaba mal. Media pastilla del sueño y a dormir casi todo el viaje. De vez en cuando un chicle de nicotina y chupa chup. En fin, había que pasar el tiempo. Lectura la precisa ... dormir y dormir, ... era lo mejor. Como anécdota diremos que el comandante del vuelo se jubilaba ese mismo día después de una pila de años de vuelo. Aquí rellenamos varios formularios que entregaríamos en la aduana. Entre otras cosas nos preguntaban si pretendíamos atentar en EE.UU., si habíamos estado encarcelados por drogas u otros delitos, y cosas así.
Llegamos al aereopuerto de Philadelphia, como hemos dicho, sobre la 20,30 hora española. De ahí directamente a pasar por la aduana de USA. Nos hicieron dos filas. Una para los ciudadanos de EE.UU., la otra, para el resto del mundo. Mientras los estadounidenses entraron directamente por los controles de seguridad, a nosotros nos tuvieron esperando más de media hora hasta que nos dejaron hacer cola como “visitor”. Dos horas estuvimos hasta que pudimos pasar por la aduana. El protocolo de siempre, las preguntas de siempre y la confusión de siempre, es decir, si dices que eres español te confunden con algñun ciudadano de América Latina, hasta que ven el pasaporte y pone “España”. Es más, a mí me dijeron si Jaén era realmente de España. De dónde iba a ser le contesté yo en un perfecto “español”. Entregué los documentos que había rellenado en el avión, me sellaron el visado y punto. Ahora bien, antes de esto me había hecho "la ficha policíaca". Me hicieron una foto y me tomaron la huellas dactilares de los dos dedos índeces. Ya estaba en USA. "Dios salve a América".
Anna llevaba ya más de una hora esperándome en la zona de equipajes. Nuestro próximo vuelo salía hacia las 0,00 hora española. Apenas teníamos hora y pico para volver a facturar las maletas y pasar de nuevo por otras medidas de seguridad. Rápidos, veloces, pasamos por interminables pasillos de seguridad que iban desde quitarse los zapatos, escanear las pertenencias del bolso de mano, hasta enseñar unas veces el pasaporte, y otras los billetes del vuelo. A correr.
Pensé que podría echar un cigarro, pero nada de eso. Allí no se podía fumar, y dejar el aereopuerto podía significar no volver a entrar por la misma puerta. Me aguanté como pude, aunque verdaderamente estaba insoportable. Finalmente pudimos tomar una cerveza, la primera en USA y me tranquilicé un poco. Sobre las 0,00 salimos con destino a Seattle en un avión que dejaba mucho que desear por fuera. Un poco viejo diría yo. Parece que es normal dejar esos aviones para los vuelos nacionales.
Finalmente salimos con cerca de una hora de retraso. Yo volví a dormir, estaba echo polvo, al igual que Anna. Llegamos a Seattle sobre las 7,30 de la mañana hora española, 22,30 hora en la costa oeste de USA. “Uffff....”
Philadelphia al fondo
Allí nos esperaba la madre de Anna, Pamela, que había llegado tres horas antes. Yo, ... tras el protocolo, la sorpresa inicial de conocer a la suegra, ... me lancé directamente a la puerta de salida, que no tenía ni idea donde estaba, para !!!fumarrrrrrr ...!!!, saborear el humo español que llevaba en el bolsillo de mi camisa ya sucia de tanto enseñar el pasaporte.Recogido el equipaje, y tras una breve sesión de fotos de nuestra llegada a USA, ¿quién lo iba a decir?, nos dirigimos a Poulsbo, con una pequeña parada en uno de esos grandes supermecados que no cierran nunca, el Central Market, para comprar algo de comer. Finalmente, tras otras dos horas de viaje llegamos al pueblo costero de Poulsbo, en el estado de Washington. Cama, cama, y cama fue lo siguiente.
En fin, nuestro viaje duró desde nuestra salida de Porcuna hasta nuestra llegada a una cama, es decir, Poulsbo, unas 33 horas. Ahí es nada.
Parece que el “jet lag” no me está afectando por ahora, pero eso lo contaremos muy pronto.